En
torno a la actual situación nacional, específicamente a la
coyuntura económica, política y social iniciada con la desaparición
física de Hugo Chávez, los venezolanos y venezolanas debemos
preguntarnos qué podemos esperar de cada una de las dos fuerzas que
pujan por hacer que se imponga su visión. Estas visiones son, por
un lado, la que apuesta por el socialismo y, por otro, las que pujan
por retomar a plenitud la lógica del modelo capitalista.
Los
recuerdos del tiempo en que imperó a sus anchas la lógica del
capitalismo nos hablan de un porcentaje de población en situación
de pobreza por encima del 50 %, de ella cerca del 30 % en pobreza
crítica; centenares de miles de estudiantes sin cupo para ingresar a
la educación universitaria, rememorados como “población
flotante”; exclusión del sistema de seguridad social de la inmensa
mayoría de la población adulta mayor, a la que, por cierto, se
reprimía fuertemente si en reclamo de sus derechos participaba en
manifestaciones; desinversión en educación y salud, entre otras
áreas socialmente prioritarias; una tasa de desempleo por encima del
20 %, sin mencionar 60 % de informalidad laboral en cuanto a la
población efectivamente empleada, por mencionar algunos
indicadores.
Por
su parte, desde la llegada al poder político del Comandante Hugo
Chávez, todos esas tendencias en los indicadores señalados fueron
revertidas significativamente, colocando la pobreza general por
debajo de 20 % y la pobreza crítica en torno al 7 %; democratizando
el acceso a la educación universitaria; masificando el acceso a la
seguridad social a través de la Gran Misión en Amor Mayor con más
de tres millones de beneficiarios; elevando la inversión en
educación y salud con políticas de Estado como el Programa de
Alimentación Escolar, las canaimitas, la Misión Barrio Adentro,
entre otras; colocando el desempleo por debajo del 10 % e invirtiendo
la relación entre empleo formal y informal, ubicando la informalidad
en 40 %.
A
esa búsqueda de la igualdad y la justicia social es a lo que se
oponen los sectores de la llamada derecha venezolana, aliada a los
intereses del capitalismo internacional con sede principal en los
EEUU. ¿Y cómo se oponen? Como lo han hecho desde 1999: promoviendo
el odio, el asesinato y el boicot, mandando a esconder los productos
de la cesta básica, elaborados en las industrias de propiedad
privada o importados por empresas cuyos dueños forman parte
precisamente de los sectores sociales que se oponen a la igualdad y a
la justicia social. Es decir, que estos dieciséis años hemos visto
a un gobierno inventando fórmulas para alcanzar la plena igualdad y
justicia social, y a una oposición reinventando a la venezolana,
todas las formas de eternizar la desigualdad, desde la violencia
criminal como la que se ejerció en 3013 y 2014 hasta la guerra
económica para exasperar al pueblo, buscando que le retire su apoyo
al gobierno.
El
objetivo de la oposición es desgastar al gobierno y cansar al pueblo
para, ya sea por la vía violenta o a través de elecciones, imponer
un gobierno de derecha que revierta las políticas sociales
tendientes a la justicia social, devolviéndonos a la época en que
la lógica del capital imperó sin restricciones en el país. De
manera que no podemos esperar nada de esa oposición, ni
rectificación en cuanto a su direccionamiento de la guerra económica
ni la esperanza de que un gobierno de derecha nos conducirá a una
mejor situación. Por otra parte, no es menos cierto que el
Gobierno, hasta ahora, no ha tenido la capacidad de contrarrestar
efectivamente la estrategia de desgaste y agotamiento aplicada
implacablemente por la derecha y la burguesía, quedando el pueblo
insuficientemente protegido en medio de ese fuego cruzado, aun cuando
es evidente todo el esfuerzo puesto en ello, demostrando que mientras
la burguesía agrede al pueblo, el Gobierno dicta medidas para su
protección.
En
todo caso, lo que debe estar perfectamente claro es que sólo del
socialismo, del gobierno bolivariano, puede el pueblo venezolano
esperar las soluciones, tanto respecto a la coyuntura actual que nos
aqueja en forma de guerra económica, como de los aspectos
estructurales que durante siglos han causado la desigualdad y la
injusticia social en Venezuela. No perdamos eso de vista.
No hay comentarios:
Publicar un comentario