lunes, 23 de abril de 2012

Descentralización Burguesa Puntofijista Vs. Descentralización Hacia el Poder Popular


El proceso descentralizador venezolano de finales de siglo XX estuvo determinado por la visión neoliberal de desmantelar los Estados Nacionales como estrategia de la economía capitalista basada en las transnacionales, para reducir las limitaciones que las regulaciones nacionales específicas imponen a la acumulación del capital.

A pesar de ello, aún cuando la Constitución de 1961 contemplaba la transferencia de competencias a los estados regionales, así como la realización de elecciones populares para la escogencia de alcaldes y gobernadores, no fue sino hasta 1989, después del caracazo, que la élite puntofijista admitió la realización de dichas elecciones como acción dirigida a minimizar las presiones de la población sobre el sistema político para desviarlas hacia persionificaciones regionales y locales.

Es decir, con el objeto de salvar el sistema todo, el modelo de estado burgués, erigieron gobiernos regionales y municipales, provenientes del sufragio universal, para desviar las exigencias del pueblo hacia dichos actores, de manera que el reclamo por la ineficiencia y las necesidades no cubiertas recayera en instituciones locales y regionales y no sobre el régimen puntofijista como encarnación del estado burgués.

Al respecto, vale la pena recordar las premisas históricas enarboladas por los Libertadores en torno a la más conveniente organización del Estado, en atención a nuestras realidades nuestro-americanas. Por Ejemplo Bolívar, en el Manifiesto de Cartagena expresó lo que sigue:

Pero lo que debilitó más el Gobierno de Venezuela, fue la forma federal que adoptó, siguiendo las máximas exageradas de los derechos del hombre, que autorizándolo para que se rija por sí mismo rompe los pactos sociales, y constituye a las naciones en anarquía. Tal era el verdadero estado de la Confederación. Cada provincia se gobernaba independientemente; y, a ejemplo de éstas, cada ciudad pretendía iguales facultades alegando la práctica de aquéllas y la teoría de que todos los hombres, y todos los pueblos, gozan de la prerrogativa de instituir a su antojo, el gobierno que les acomode. El sistema federal bien que sea el más perfecto y más capaz de proporcionar la felicidad humana en sociedad es, no obstante, el más opuesto a los intereses de nuestros nacientes Estados.

También Miranda fue contrario a la adopción del modelo federal descentralizado, instalado en Venezuela como calco y copia de la Constitución de los Estados Unidos de Norte América, de lo cual dejó constancia escrita durante el acto de promulgación de la Constitución de 1811.

La Revolución Bolivariana en su carácter de creación heroica de la nueva institucionalidad que dará soporte al socialismo bolivariano, propone un modelo de descentralización que implica, por una parte, el fortalecimiento del Estado Nacional como estrategia de defensa de la Soberanía Patria ante los ataques del intervencionismo imperialista pro capitalista, y por otra, la transferencia de poder, competencias y recursos al poder popular organizado. De esta forma se achata el Estado rumbo a la constitución del Estado Socialista, se reduce el papel de la burocracia intermediadora -y con ella del burocratismo- entre el poder público nacional y el pueblo del cual emana, y se configuran las bases políticas para la consolidación de la sociedad socialista que la Revolución Bolivariana ha convocado a construir como alternativa a la salvaje y destructiva sociedad capitalista.

1 comentario:

  1. Es importante señalar, que cualquier propuesta descentralizadora, venga de donde venga, que se oriente en la misma dirección de la que propuso el puntofijismo debe ser vista con sospecha de parte de las revolucionarias y los revolucionarios.

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