Una vez superado el sabor de boca que dejó la victoria revoluciionaria el 26S, me dispongo a reflexionar un poco sobre los resultados. Aclaro desde ya que estas reflexiones no tienen la intención de ser exquisitas, solamente es un aporte para la construcción de un análisis para encarar el futuro de la revolución con más firmeza.
Llaman la atención los resultados en estados como Nueva Esparta, Táchira y Zulia en el entendido de que no es automático relacionar esos resultados con la valoración que el electorado tiene sobre la gestión gubernamental. En todo caso, y asumiendo por otra parte, que en estas elecciónes hubo fuertes expresiones de voto castigo, que esos gobiernos regionales de oposición no tienen un rechazo contundente de la población. En el casos de Zulia llama la atención que nosotros, la revolución, tenemos 14 de los 21 alcaldes. ¿Será posible que el electorado zuliano perciba con mejores ojos la gestión opositora que la de los alcaldes bolivarianos?
Otro caso interesante lo constituye el estado Lara donde la revolución derrotó de forma contundente a la traición representada por el PPT y Henry Falcón, lo cual se condimenta con un rechazo creciente a la gestión burguesa de Henry y las respuestas gubernamentales nacional y locales a las necesidades sentidas de la gente.
En Miranda hubo un importante repunte de nuestra fuerza. Pero en Anzoátegui el revés para nosotros cobra niveles de vergüenza. En ese estado la prensa capitalista no le da tregua al gobierno de Tarek, quien también regala con su estilo de comunicación con el pueblo, muchas ocasiones para debilitar la imagen del proceso en los anzoatiguenses, sin dejar de mencionar la tardanza en las respuestas a problemas del día a día.
En lo particular pienso que el resultado más interesante de todos es el del estado Sucre, el cual históricamente había apoyado a la Revolución desde el punto de vista electoral, ni siquiera contra Ramón Martínez en un momento en que éste contaba con la maquinaria del gobierno regional. En esta ocasión, no es que el estado le falló a la revolución, sino que en el circuito más importante tuvimos un revés con los dos candidatos nominales. ¿Las razones? En mi humilde opinión la gente personalizó en José Maestre y Yaritza Vallenilla el rechazo a la figura del Gobernador Enrique Maestre, quien encabeza un gobierno gris desde el todo punto de vista.
En principio, reconociendo que el impacto de la crisis financiera internacional impactó el presupuesto de las regiones, hay que reconocer también que no se aprecia en la gestión regional del estado Sucre que haya un rumbo claramente definido como socialista. Desde la alianza inoportuna e innecesaria con sectores reconocidos de la derecha tradicional a principios de su gobierno, pasando por el nombramiento como directores de conotados adecos y copeyanos hasta su desfachatado estilo chavacano, profundamente rechazado por el pueblo sucrense, marcan un derrotero para la mencionada gestión.
Después del resultado electoral que nos dió un 3 a 3, aún con un triunfo relativo de la revolución pues en los tres circuitos ganó la lista del PSUV, el compañero gobernador señaló como culpables a la militancia, los ministerio, las misiones, la alcaldía (en estecaso tiene razón), todos... Es decir, todos menos la gobernación son responsable de que hayamos perdido con los dos nominales (uno de los cuales era su hermano).
Pienso que con tres sencillas acciones el gobernador puede cambiarle la cara al panorama político del estado: Primero, debería aprovechar la coyuntura para pedir a los directores que pongan sus cargos a la orden, y en función de ello deslastrarse de los connotados adecos y copeyanos. Profundizar así el gobierno hacia la izquierda con cuadros revolucionarios y con capacidad técnica y política para politizar la gestión incorporando niveles aceptables de eficacia revolucionaria en la administración pública.
Una Segunda medida sería dejar la pelea interna con el Alcalde Pelirrojo (el cual prácticamente se curzó de brazos esperando que el resultado afectara al gobernador, y con lo cual ayudó al debilitamiento de la revolución en el estado, a nivel nacional pero también en el municipio que le toca gerenciar) y otros sectores internos del proceso (casi todos los cuales fueron desleales con el comandante al no mover un dedo por triunfo revolucionario). Incluso debería convocarles a ayudar en la gestión, dejando claro que la manera de dar las batallas internas no es jugando al descalbro del proyecto nacional sino organizando al partido para que las elecciones internas sean expresión del deseo de las bases del partido.
La tercera medida sería cambiar el estilo de comunicación con el pueblo. La chavacanería característica del compañero maestre son tema de conversación cotidiano entre militantes producto del rechazo que ello genera en las bases sociales del chavismo. La gritonería, el insulto incluso para los aliados, deben desaparecer del estilo del gobernante si pretende seguir representando a la revolución en el estado. Sería propicia en el marco de esta tercera medida realizar una autocrítica de cómo sus errores como gobernante contribuyeron a perder dos escaños en la asamblea nacional.
Todo esto tendría, por supuesto, más impacto si en el PSUV se comprendiera que el partido debe tener vida propia y no ser un apéndice del gobierno. El gobernador, no sólo en Sucre sino en cualquier estado, no tiene por qué ser la máxima autoridad del partido pues ello trae consigo el peligro de que si el funcionario esta MFP (meando fuera del perol) el partido transite por ese mismo despeñadero sin que haya posibilidad de espacios para la autocrítica revolucionaria y la contraloría política de la acción de gobierno.
Hasta aquí, por ahora, estas reflexiones
Estimado Luis.
ResponderEliminarEn primer lugar, me gozo en que, a falta de tus gorgeos (de manera más seguida), tuvieses a bien compartir tus reflexiones a proposito de los resultados electorales de pasado 26S, en especial lo que toca a nuestro estado Sucre.
Coincido con buena parte de tu critica,y pido al Todopoderoso que el gobernador Maestre ponga an practica las recomendaciones que aqui le haces.
Solo tengo una observación, por ahora, a tu escrito. Para ello, y con tu permiso, me valdré de tus propias palabras.
Textualmente dices: "sino organizando al partido para que las elecciones internas sean expresión del deseo de las bases del partido."
1.- Las buenas intenciones no preñan, dice el refranero popular. Estoy seguro que no ignoras los medios, y la abundancia de los mismos, con los que han contado los y las candidatas "bendecidos" por el gobernador Maestre.
A partir de este nivel de injerencia en tales asuntos, estoy seguro que intuyes los resultados de los ultimos procesos internos del partido: ninguno de los y las electos y electas, es ajeno o ajena al cenaculo, al circulo intimo, del gobernador.
Realmente no pienso se trate del deseo de las bases del partido. Las bases desean, pero...